
Conoce el trabajo de las mujeres de Betchley Park
Juego de mesa

¡Atención, Criptoanalistas!
Están a punto de entrar en la historia, en el corazón de la Segunda Guerra Mundial, en la mansión secreta de Bletchley Park. El enemigo utiliza la máquina Enigma, un cifrado que se creía imposible de romper. Alan Turing lideró el esfuerzo para crear las primeras máquinas descifradoras (Bombes), pero la verdadera fuerza operativa fue el personal femenino. Se estima que más de 7.000 mujeres trabajaron en Bletchley Park en las labores de criptoanálisis. De hecho, ¡el 75% del personal que operaba las máquinas y rompía los códigos eran mujeres! Fue su talento para la lógica y su ojo para los patrones en el Cifrado César, el Cuadro de Polibio y el Cifrado Vigenère, lo que permitió descifrar Enigma a diario.
Este juego tiene un objetivo claro: dar visibilidad a todas ellas. Su trabajo fue tan secreto que, bajo la Ley de Secretos Oficiales del Reino Unido de 1939, su labor estuvo clasificada durante décadas, lo que mantuvo sus nombres en el anonimato. Hoy honramos su legado. Recordamos a pioneras como Joan Clarke Murray, Mavis Lever Batey, Margaret Rock y Ruth Bourne, que son un ejemplo histórico de que el talento no tiene género.
La labor de estas criptoanalistas fue una lucha contra la desinformación producida por mensajes falsos, y ese desafío sigue vigente. Ellas descifraron la verdad oculta por la guerra; nosotros vamos a descifrar la verdad oculta tras los algoritmos y la manipulación de las redes sociales.


Otras formas de esconder mensajes: Esteganografía
¿Sabías que una abuela tejiendo frente a una estación de tren podía ser más peligrosa que un hacker? Durante las Guerras Mundiales, muchas mujeres utilizaron el punto y el ganchillo para esconder mensajes secretos a plena vista. Esto se llama Esteganografía: el arte de ocultar un mensaje dentro de algo que parece inofensivo.
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El código binario de la abuela: Tejer solo tiene dos puntos básicos: derecho y revés. Al combinarlos de forma específica, las espías creaban patrones que se podían leer como si fueran un código Morse o el código binario (0 y 1) que usan vuestros ordenadores.
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El hilo con nudos: Algunos espías hacían nudos en el hilo a distancias específicas. Al deshacer el jersey y poner el hilo sobre una regla con el alfabeto, los nudos marcaban las letras del mensaje.
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Agujeros con intención: En Bélgica, una mujer hacía un punto irregular o un agujero en su labor cada vez que pasaba un tren alemán con ciertas características. La bufanda terminada era, en realidad, un informe militar.
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Taconazos en Morse: Madame Levengle, mientras tejía para parecer una ama de casa inofensiva, golpeaba el suelo con el tacón enviando mensajes en Morse a sus hijos, que estaban en la habitación de abajo anotándolo todo.


Un poco de criptografía antes de los ordenadores
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Escitala
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Cifrado por trasposición (César) .
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La rejilla
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Cuadrado del polibio
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Cifrado Masón
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Circulo de Alberti



